viernes, 19 de octubre de 2012

Sangre NBA en Autocid

Lucas Sikma, el pívot americano de Andreu Casadevall, sueña con emular a su padre, el mítico Jack Sikma de los Sonics de Seattle
Autocid de baloncesto DB/Ã?ngel Ayala En la segunda jornada de la LEB Oro se alzó con el MVP. Ante Huesca realizó un gran partido y su natural talento defensivo ayudó a Autocid Ford a conseguir la victoria. Lucas Sikma, prefiere que le llamen Luke, es una de las principales referencias en el juego interior del cuadro castellano. Se confiesa ambicioso y sueña con jugar en la NBA, donde su padre Jack Sikma fue uno de los grandes mitos del baloncesto americano.

Luke Sikma se formó en la Universidad de Portland y optó por continuar su preparación en España. Su primera parada fue en La Palma y en su segundo año ha recalado en Autocid Ford. «Son dos años distintos. La Palma era un equipo joven y yo con solo 22 años era uno de los más viejos. En Autocid hay jugadores más veteranos y eso me gusta. Saben de baloncesto y me enseñan cosas. Es todo más profesional. Estoy mejor», compara el pívot americano.

Se define como ambicioso y quiere ganar siempre. «En la pasada jornada fue el MVP y está bien; pero lo más importante es ganar. El reto son las victorias. De nada sirve tener una buena valoración si el equipo no vence», analiza.

Habla a diario con su padre, que le hace comentarios acerca de su juego. No le importa que le recuerden de quién es hijo, al contrario se muestra muy orgulloso. Jack Sikma consiguió el anillo de la NBA con los Seattle en 1979, fue siete veces all-star y sus promedios fueron soberbios: 27 puntos y 15,4 rebotes. De los Seattle pasó a Milwauke, donde cerró su carrera profesional. Es uno de los jugadores míticos de la década de los 80.

«Estoy muy orgulloso de mi padre por todo lo que hizo en la NBA y en el baloncesto en general. Si la gente me pregunta por él no hay problema. Él hizo cosas muy buenas. Sueño con llegar a ser jugador de la NBA, pero sé que es un sueño muy difícil de cumplir. Si mejoro y trabajo día a día es posible, pero necesito mejorar mucho», confiesa el americano.
Habla con su padre a diario, que le ve a través de internet. «Siempre me da consejos pero tampoco me agobia. Me deja libertad. Quiere venir a Burgos a verme en directo, pero con su calendario es complicado», lamenta.
Su carácter ganador le lleva a pensar que Autocid puede conseguir cotas elevadas: «Claro que puede estar lo más arriba posible. Es difícil, pero no imposible. Este año hay 14 equipos y el talento esté más repartido. Va a ser difícil el ascenso, aunque con el trabajo diario y jugando muy duro todos los partidos se puede conseguir».
Luke Sikma se caracteriza por su excelente labor defensiva bajo los aros. No es excesivamente alto, mide 2.03 metros, pero es muy fuerte y utiliza con gran inteligencia el cuerpo y los brazos. Su talento se acopla perfectamente al juego de Andreu Casadevall. «En mi juego diario necesito defender. Yo controlo mi esfuerzo estando en posición defensiva. Algunos días puedo ayudar al equipo metiendo canastas aunque puedo fallar. En defensa controlo mejor el juego y ayudo más», explica el hijo de Jack Sikma al tiempo que destaca el buen ambiente que hay dentro y fuera del vestuario burgalés.

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