domingo, 14 de octubre de 2012

"Disfruto jugando y no pienso nada más"

Se mueve a una velocidad vertiginosa por la pista y cuando recibe el balón, si su par le concede unos centímetros, encara la canasta. Su cuerpo se tensa. Sus 1,88 metros se elevan, se estiran sus brazos y con un giro magistral de muñeca lanza el balón. Un segundo de suspense y triple. El aliento contenido de la grada estalla en gritos de alegría. Es el juego de Alberto Miguel, el alero de Laredo que el viernes justificó con creces su contrato temporal en Autocid Ford.
Tiene 35 años, pero no está viviendo una segunda juventud en el baloncesto. Sigue siendo joven, atlético, fuerte y mantiene su talento ofensivo. La práctica constante del deporte le mantiene en una forma física envidiable.
Empezó a jugar al baloncesto con 18 años y después de haber estado federado hasta en 7 disciplinas diferentes en su tierra natal. Comenzó en el Lobos Cantabria y después de un año en EBA, el técnico Dani García le subió al primer equipo de ACB, junto con otro conocido de la afición burgalesa, Eduardo Pascual -actual director deportivo del Blancos de Rueda Valladolid y ejerció ese mismo cargo en Autocid Ford hace algunas campañas-.

Alberto Miguel intenta cerrar a un rival por delante de Lucas Sikma en el partido con Huesca.  Ángel Ayala Desde aquel salto a la máxima categoría con 22 años no ha dejado de estar a un gran nivel en el baloncesto nacional. Ha competido varias campañas en ACB con Lobos Cantabria, Menorca y Lleida. Hace tres años recaló en Autocid Ford. En su primera campaña sus triples causaron una gran expectación. Sus puntos ayudaron a soñar a muchos burgaleses, pues Autocid Ford casi rozó la ACB. Fue el año en el que se jugó el quinto y último partido del play off final de ascenso con Menorca.
Alberto Miguel siguió una campaña más en Burgos, pero sus registros no fueron tan brillantes y regresó al equipo de su tierra. Se marchó con una espinita clavada. Tenía 33 años y se enroló en el Estela de EBA. Ourense le reclamó a mitad de temporada el pasado mes de febrero y el alero de Laredo volvió a vivir un año mágico: el ascenso a LEB Oro.
En Burgos dejó una huella imborrable y cuando se lesionaron varios jugadores, la directiva y cuadro técnico se acordaron rápidamente de él. No lo dudó. «Regreso a casa, es como la vuelta al cole», declaraba el pasado 10 de septiembre, con su contrato de 2 meses. Rápidamente se integró al grupo. No necesitó una gran preparación física, pues había estado jugando a voley en las playas de Cantabria. Ha jugado todos los amistosos y los dos encuentros de Liga.
En el partido oficial de su reencuentro con el público burgalés volvió a demostrar la magia que encierran sus manos. Seis lanzamientos y otros tantos triples. Un acierto prodigioso. La afición se lo agradeció coreando su nombre. Alberto Miguel vivió un noche inolvidable. «Con estos años estas cosas se te quedan más grabadas en la mente», revela.
Su vinculación con Autocid Ford tiene fecha de caducidad, pero eso no le preocupa al jugador. «No intento reivindicarme. Yo disfruto jugando al baloncesto y no pienso en nada más. Intento hacerlo lo mejor posible sin pensar si voy a seguir o no. El ambiente en el vestuario es muy bueno, pero si no renuevo me iré sin ningún tipo de rencor», confiesa Alberto Miguel, el elegante alero de Autocid Ford.

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