jueves, 24 de mayo de 2012

Palo deportivo y económico

La eliminación del Autocid en los play off de ascenso a la Liga ACB impide que la capital cuente con un equipo en la máxima categoría de deportes mayoritarios y lastra la posibilidad de pasear el nombre de Burgos por todo el país

Hay que remontarse hasta 1993 para ver a un equipo de Burgos en la elite del deporte español en una disciplina considerada de masas. El Real Burgos, que estuvo tres temporadas en la Primera División, llevó el nombre de la ciudad por toda geografía y los buenos aficionados aún recuerdan sus enfrentamientos de ‘tú a tú’ con el Madrid y el Barcelona. Eran otros tiempos, muy distintos a los que la capital vive en la actualidad, con un equipo de fútbol recién descendido a Tercera División. La esperanza llegó este año con otro balón, el de baloncesto, y con el play off de ascenso a ACB que disputó el Autocid Ford. Pero todo se frustró el pasado martes en el Polideportivo del Plantío, con la derrota del conjunto de Andreu Casadevall ante el Cáceres. Fue la oportunidad perdida para estar la temporada próxima en la máxima categoría del baloncesto nacional.
Dejando al margen los éxitos deportivos que supondría para el club, que hubieran sido muchos, hay que mencionar el impacto económico y la marca de ciudad que generan el tener un equipo entre los ‘grandes’. Sería un balón de oxígeno en un momento de crisis y donde la economía tradicional pasa por problemas. Era una buena ocasión para insuflar dinero en sectores tan diversos como la hostelería, el comercio y el transporte.
Ya lo dijo un alcalde de Albacete: «Si no estás en Primera División es como si tu ciudad no existiera». El deporte mueve mucho dinero, al margen de fichajes, contratos televisivos y cuotas de los socios. Que se lo digan a Gijón y Santander, donde ya han hecho cuentas del impacto económico que supone el descenso a la Segunda División. Una pérdida de 10 millones por cada temporada que esos equipos estén en el ‘infierno’. Bien es cierto que el fútbol es el deporte rey en España y mueve mucho más dinero que el baloncesto. Los cálculos hablan de que el fútbol aporta a la riqueza nacional del país entre el 1 y el 1,5% del Producto Interior Bruto. En grandes números, 15.000 millones de euros.
Un ejemplo cercano lo tenemos con el Mirandés que hace unos meses se convirtió en el equipo de moda durante su participación esta temporada en la Copa del Rey. Hasta su eliminación en semifinales frente al Athletic Club de Bilbao, Miranda fue colocada en el mapa en medio mundo y la ciudad sufrió un gran impacto económico. Ahora, se prepara para que esa moda continúe con su posible ascenso a Segunda División. El primer escollo lo tiene a mediodía de hoy en Anduva contra el Atlético Baleares.
El presidente del Mirandés, Ramiro Revuelta, ya reconoció en una entrevista a DB en enero la repercusión del equipo en España a medida que pasaba las eliminatorias durante la Copa del Rey. Incluso, hablaba de que un industrial del polígono de Bayas le había dicho que recibió decenas de llamadas de clientes de todo la geografía española para felicitarle por los éxitos del Mirandés. «El empresario me agradecía por el empuje que el equipo había dado a la Miranda industrial, a la Miranda social y deportiva. Estaba convencido que esto que vivimos ahora va a cambiar la ciudad. Creo que nos va hacer reflexionar sobre el cambio que va a suponer para Miranda de Ebro», precisó entonces.
Los efectos económicos de tener un equipo en la máxima categoría en fútbol o baloncesto son cuantificables en la cuenta de resultados de restaurantes, bares, comercios o taxis porque los aficionados de los equipos rivales suelen seguir a sus clubes. Pero hay otro aspecto intangible, difícil de medir. Es la imagen de marca de la ciudad. Poder llevar el nombre de Burgos por toda España es algo con un impacto que no tiene precio. Es poner a Burgos en las retransmisiones de televisión, radios y otros canales de promoción.
Solo así se entiende los esfuerzos y las disputas existentes entre las ciudades para albergar una competición deportiva. El último caso lo tenemos en Barcelona, donde el Ayuntamiento de esa capital negocia hacer una aportación económica al circuito de Montmeló para que continúe albergando las carreras de Fórmula 1 y el Gran Premio de Motociclismo. Los estudios cifran en 120 millones el impacto económico del Circuito. Mucho dinero y que ninguna ciudad quiere perder en detrimento de otra, como es Valencia.
Las posibilidades de éxitos en este final de temporada no se limitan a Autocid y al Mirandés sino que hay otros equipos de la provincia que tienen la oportunidad de dar un salto a la categoría reina. El Villa de Aranda, en balonmano, disputará a finales de mes en Pontevedra la fase de ascenso a la Liga Asobal. De lograrlo, se sumará a otros clubes que ya están en lo más alto como el Jopisa, de baloncesto femenino (Primera División), el UBU de voleibol y el tenis de mesa. Bien es cierto, que son deportes minoritarios que mueven menor número de aficionados y con unos presupuestos muy inferiores.
Es algo que destaca el concejal responsable de Deportes, Ángel Ibáñez, que recuerda que en la ciudad hay 11 clubes de elite que pasean el nombre de Burgos. Incluso, apunta que hay un cierto malestar entre estos equipos por que, en ocasiones, no cuentan con el apoyo de la sociedad. Y todo porque son disciplinas minoritarias.

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