jueves, 17 de mayo de 2012

Fin de un ciclo

Cuando la tristeza invade y la decepción arrasa es muy difícil no dar rienda suelta a las emociones. Es comprensible que las lágrimas nublen los ojos y gestos crispados pinten los rostros. Todas y esas sensaciones seguro que estaban en la cabeza y en el corazón de Andreu Casadevall, pero no afloraron públicamente. En la rueda de prensa dio las gracias a todo el mundo y mantuvo una entereza admirable. Su serenidad, que solo por unos segundos estuvo a punto de quebrarse, era contemplada por los ojos llorosos de Rubén Perelló y la mirada suave de Diego Epifanio.
Autocid Ford cayó contra todo pronóstico en la primera eliminatoria del play off. Con la derrota de anoche cerró un tiempo de constante progresión y admirable crecimiento deportivo. Todo apuntaba a que iba a seguir en la misma linea y desde el primer momento asumió la vitola de gran favorito para ascender a ACB.
Las alegrías iniciales se truncaron con las lesiones, pero Andreu Casadevall siempre había sido el técnico capaz de encontrar solución a las tareas más difíciles. El catalán respondió y prueba de ello es la histórica segunda plaza en la Liga regular. Comenzaba lo bueno, la esperanza, la ilusión y la alegría. Llegó Cáceres, un ‘tapado’, y despojó a los burgaleses de sus sueños de ACB.
La decepción era enorme. Los rostros tristes de los jugadores camino del vestuario reflejaban el desastre y la desilusión. Las palabras contenidas de Andreu Casadevall, también. Es prematuro, pero todo apunta al fin de un ciclo.



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